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LIBROS

Vascos contra Napoleón: los inesperados patriotas

@Nuño Vallés - 29/07/2010

<em>Vascos contra Napoleón: los inesperados patriotas</em>

Suele pesar el presentismo cuando los españoles volvemos la vista atrás. Puede ser porque lo hacemos por utilitarismo, para justificar o explicar alguna circunstancia actual, o para apoyar un plan futuro. Así pues, cuando un acontecimiento histórico tuvo un desarrollo incómodo para las necesidades presentes, bien se le ignora, bien se le traviste. Tal cosa ha ocurrido con el episodio de la Guerra de Independencia en las provincias vascas, “un verdadero agujero negro en la historia y en la cultura vasca en general” (p. 465).

 

Por una parte, a los nacionalistas vascos les resultaba inmanejable un material repleto de proclamas patrióticas ensalzando a España, de sacrificios en defensa de la nación española. Por otra, a los nacionalistas castellanos les venía que ni pintado para exaltar a sus propios héroes por encima de otros de igual rango. Además, los vascos parecían haber perdido el derecho a ver reconocidas y celebradas aquellas victorias que ahora les avergonzaban. Y mientras, la casa sin barrer. Hasta que Juan José Sánchez Arreseigor, viendo la porquería acumularse en los rincones, se sumió en los archivos para rescatar el relato de este Vascos contra Napoleón.

 

Exagera el editor cuando subtitula “El pueblo que decidió la salvación de la independencia nacional española”. Es cierto que las motivaciones de la resistencia y, en líneas generales, su comportamiento y desarrollo no fueron muy distintas de las de cualesquiera otros rebeldes de la Península -es decir, sin abusos napoleónicos, no habría habido revuelta, o no habría sido tan tenaz y virulenta-, pero tal lema sobrevalora el papel de los vascos en el conflicto.

 

Desde el Algarve hasta Moscú

 

El cuerpo del libro pone las cosas en su sitio, primero, señalando los factores diferenciales de la resistencia en tierras vascas; luego, los comunes, porque no es una historia local, con pirático parche en el ojo, sino que reconoce que el País Vasco fue un rincón de un escenario inmenso, que de manera intensa ocupaba Europa desde el Algarve hasta Moscú, y de manera extensa todo el globo. De este modo, el lego en este periodo histórico puede tomar este libro como punto de partida y no se perderá, como suele ocurrir en otras historias locales, más dirigidas a especialistas o aficionados entendidos.

 

Siempre que tomemos una sección geográfica aislada en el contexto mayor de un proceso histórico podremos distinguir factores diferenciales, y en el caso vasco eso no va a ser excepción -ni un caso excepcional, como gustaría a los sabinianos-. Sánchez Arreseigor los desgrana y explica en el capítulo cuarto de la obra, pero señalaremos aquí algunos. Era la zona de entrada y salida de los contingentes invasores, así como una marca natural para salvaguardar el territorio francés -en el que la guerrilla llegó a hacer estragos, para vergüenza de los vencedores de Austerlitz y Jena-.

 

Estaba, además, expuesta a la acción naval británica, bien de ataque a las guarniciones costeras, bien de suministro a la guerrilla. Su orografía es favorable a la acción guerrillera; Napoleón pretendía anexionarse estos territorios. Por último, hay que tener en cuenta las propias circunstancias políticas vascas, es decir, el conflicto previo a la invasión entre foralismo y centralismo. De esta forma, la región de España que mejor debían asegurar los invasores se convirtió en una de las más incómodas, con la guerrilla campando a sus anchas entre una población cómplice que, conforme los imperiales atosigaban más, más hostil se le volvía.

 

Papel vital en el desarrollo del conflicto

 

Se ve, pues, que no siendo “el pueblo que decidió la independencia española”, tuvo un papel vital en el desarrollo del conflicto, impidiendo al invasor contar con una retaguardia cómoda en la que reforzarse o lamer sus heridas. Antes bien, si hubo de ser una de las zonas más peligrosas y disputadas de todo el territorio ocupado, fue por la acción de la guerrilla. En la zona norte hubo escasas acciones regulares, en parte por los fueros, que prohibían la presencia del Real Ejército en las provincias vascas, y en parte porque la ocupación francesa fue masiva mientras la fuerza militar regular española siguió existiendo.

 

No hay que exagerar, como se ha hecho, el papel de la guerrilla en este conflicto, ni ignorarlo, como interesadamente ha hecho la historiografía británica. Los partidarios fueron al principio meramente una molestia, pero luego, conforme ganaban experiencia y surgían líderes como Jáuregui, Espoz y Mina o Longa, se convirtió en una fuerza militar temible, que no se arredraba ni en campo abierto. La guerrilla, con su constante acoso, impidió a los franceses concentrar sus fuerzas y aniquilar los pequeños ejércitos regulares, tanto españoles como anglo-portugueses. Ni unos ni otros ganaron solos la guerra.

 

Aunque Sánchez Arreseigor dedica numerosas páginas a la guerrilla, principal protagonista militar en el País Vasco, no deja de lado los aspectos económicos ni políticos. El cuadro presentado es completo, ordenado y bien explicado y narrado, con la sal de la anécdota y de los avatares biográficos de los actores del conflicto. Uno de los cuales, también recordado, es el pueblo llano, que se encontró atosigado por patriotas, invasores y privilegiados, al que todos exprimieron, como ocurre en cada guerra, y al que todos quisieron de su parte -sin dejar de despreciarlo-. Para conseguirlo sólo habrían necesitado una vía: dejarlo en paz. Pero ésa siempre estuvo cerrada.

 

Regular Vascos contra Napoleón. Ed. Actas. 504 págs. 36 €.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 25 COMENTARIOS

25 .- #24 El desconocer las interrelaciones de los procesos internacionales demuestra un desconocimiento profundo no solo de historia sino de capacidad crítica, es verdad que el pueblo dijo viva las caensa, No todos, porque de hecho algunas coplillas el propio Argüelles alias el divino las critico duramente, la del trágala la constitución... a los absolutistas, Ni los absolutistas eran unos cafres, pues de hecho las desamortizaciones fueron para enriquecer a los de siempre y los jornaleros de ellas se hicieron carlistas, por no poner más ejemplos marqués de Salamnaca o los descendientes de Prim, se casaron con los dueños del monasterio de Piedra..., desamortizaciones hubo incluso apoyadas por la Iglesia en el XVIII y XVII... Se pudo imponer la restauración porque Metternich tuvo el poder par ahacerlo, sino hubiese adelantado la Guerra carlista, creo por su parte que es muy simplista en un momento tan dificil alabar o criticar a unos u otros, la historia es empatía, es decir comprender la situación y las decisiones para entender las consecuencias...

jmdha

29/07/2010, 18:50 h.

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24 .- #8 Eso, Eso ¡¡Que vivan las caenas!!

boling22

29/07/2010, 17:29 h.

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23 .- #22 #21 Motín del pan... se daban en época de carestía y justo cuando las cosechas eran malas y no solucionaban el problema anterior.
El Antiguo Régimen estaba produciendo aperturismo, como fue el convocar los Estados Generales, solo que los hechos se precipitaron y acabaron en la barbarie... Nada los Jacobinos y la Montsaña eran demócratas moderados...
Claro que la política de Metternich y su Congreo vienés así como la aquiescencia británica dieron como resultado el restauracionismo que no fue más que alargar la agonía del régimen.
Los ingleses solo les preocupaba Portugal, estado tapón mantenido por Inglaterra como aliado frente a España durante la decadencia de los imperios peninsulares.
Si Napoleón fue un liberal demócrata... un girondino... Franco un heredero de las corrientes liberales militares del XIX [los Primo de Rivera, Milans del Bosch...]
¿No hubo censura cuando el positivismo revolucionario impedía la libertad de culto y perseguía como los nazis a los católicos que se oponían a su sanguinario terror? El caso del clero refrectario o el caso más cruel de la Vendée.
¿Eso no era peor que la Inquisición tribunal sin poder fáctico real?

jmdha

29/07/2010, 14:11 h.

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22 .- #21 No es la constitucion de 1812 quien abolió la inquisición,pues esta se realiza el 5 de enero de 1813,eso si, por las propias cortes de cadiz

filaleteo

29/07/2010, 13:52 h.

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21 .- Bueno,la revolución francesa será una revolución del pan,pero bebe de los vientos de libertad de la guerra de independencia norteamericana,el antiguo regimen hizo todo lo posible por evitar y manipular las noticias q venian de norteamerica aunque obviamente no lo consiguió.Y la inquisición es abolida durante el reinado de josé I,posteriormente en 1813 por las cortes de cadiz,en buena medida por q el santo oficio habia condenado la sublevacion popular,fernando vii lo q hace es regresar juridicamente a las posiciones anteriores a la entrada de napoleon,posteriormente se vuelve a abolir en el trienio liberal y restablecida no como santo oficio,sino como juntas de fe,hasta la regencia de maria cristina q en 1834 las termina por abolir definitivamente.

filaleteo

29/07/2010, 13:50 h.

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