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Diseños de Davidelfín, Devota & Lomba y Francis Montesinos.
@María José S. Mayo - 26/03/2009
Aunque los colores burdeos y dorados no parece que vayan a ser tendencia, algunos diseñadores han tenido la oportunidad de combinarlos con sus ideas. Dentro del proyecto La Rioja Estilo –en que se modernizan de la mano de varias firmas de moda las propuestas de 12 empresas de la región-, tres grandes modistos se han propuesto actualizar la imagen de los vinos de varias bodegas riojanas y el resultado ha sido dispar. Desde la innovación y un cierto humor de Davidelfín, a la elegancia clásica de Devota & Lomba, pasando por el toque artesano de Francis Montesinos.
Bodegas Sonsierra, que produce el famoso vino de pago Iporós- se ha dejado reinventar por la mano de David Delfín. Ha sido una apuesta arriesgada que le acerca a las obsesiones farmacéuticas de Damien Hirst, en la que la clásica forma de la botella se ha transformado en la de un gran frasco de jarabe empaquetado incluso con su típico envase de medicamento. El peso de la botella ha obligado a la inclusión de una pequeña asa redonda en la base del cuello de la botella que puede que complete un diseño que quizá no guste a los puristas en esto del vino, que son muchos.
Más discreta es la apuesta de Devota & Lomba. Diamante, un vino blanco perteneciente a las bodegas Franco Españolas es un caldo que se lleva elaborando desde hace unos 100 años y que Modesto Lomba ya conocía con anterioridad: “Aunque no soy un experto en vinos, me gusta saborearlo y sé reconocer un buen vino”. Además, en sus raíces hay una importante presencia de los caldos: “Parte de mi familia se dedicó a su elaboración. Mi abuelo por parte de padre era riojano, así que estoy vinculado a la región”. Considera que el vino “es dulce, fresquito y apetecible como aperitivo, y tiene un consumidor muy cercano al nuestro, que es básicamente femenino”. Además, nos habla del proceso de la elaboración de su diseño que busca un target más joven: “Hemos jugado con la grafía histórica recuperando el color plata, que tan bien contrasta con el color oro del vino, y jugando con brillos y mate”
Estos dos vinos saldrán en edición limitada al igual que el de Francis Montesinos, que es de Bodegas Sierra Cantabria. Montesinos, que también sin ser un experto es un gran aficionado –lo considera su “bebida preferida”- ha optado por que la flor bésame mucho, tan asociada a la casa, aparezca pintada sobre la botella. Además, considera este proyecto “una buena colaboración con lo mejor de la industria de allí”.
Un buen maridaje
No es ésta la primera vez que moda y vino forman un maridaje muy bien avenido. Son otros los casos en los que los modistos incluso han llegado a sacar su propio vino.
Aunque hay ejemplos como el de Amaya Arzuaga en el que de casta le viene al galgo: su padre Florentino Arzuaga es dueño desde los 90 de unas bodegas de Ribera de Duero con prestigio internacional. Otros como Elio Berhanyer poseen un vino exclusivo dentro de las bodegas Delgado. Es un Pedro Ximénez con un diseño muy sobrio en la etiqueta, la clásica sepia con letras en negro.
Pero el caso más importante es quizás el de Roberto Verino. Sus bodegas Terra do Gargalo gozan de muy buena fama dentro del sector y producen cuatro vinos con denominación de origen Monterrei elaborados con las variedades Arauxa (Tempranillo), Mencía y Bastardo. Pero donde más dejó su sello el modisto fue en el embotellado de sus tres orujos gallegos: aguardiente de orujo, licor de hierbas y licor café.
Todos estos caldos demuestran que aunque el buen vino no parece que dependa de modas, también sabe vestirse de etiqueta.
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